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Conquistando la Gran Manzana

¡¡Besos desde NYC!!

Después de mi última experiencia americana pensaréis: ¿¿CÓMO ES POSIBLE QUE TENGA GANAS DE PONERSE DELANTE DE UN GRUPO EN ESTADOS UNIDOS OTRA VEZ?? Pero es que una es así de kamikaze, es inevitable...

Para vuestra tranquilidad os diré que el cosmos está siendo benevolente esta vez. Es cuestión de Karma: cuando el universo te machaca hasta la saciedad en un viaje, en el siguiente se alinean los planetas y la soga se afloja un poco. Esta vez las sorpresas están siendo únicamente positivas. Como la que me llevé en el aeropuerto de Madrid al subir al avión. Yo había sido mujer precavida y había reservado mi asiento en la primera fila por adelantado. Cuando embarqué me dí cuenta de que había un hombretón enorme sentado en mi asiento. Se lo dije a la azafata, y ella comprobó que el señor y yo teníamos la misma tarjeta de embarque: la compañía había duplicado la tarjeta!!!! Menuda gracia... Esto significa que, como solo uno puede ir sentado en el asiento, el otro tiene que acoplarse en el último agujero que quede libre en el avión. Como el señor era bastante más grande que yo y tenía cara de perro asumí que la que se iba a tener que sentar en el ala era la menda.
Pero ¡¡OH FORTUNA!! Cuando ya me había preparado mentalmente para lo peor apareció mi angel de la guarda con uniforme de Iberia, me tomó del brazo, y con una amabilidad inusual ME ACOMPAÑÓ A MI ASIENTO EN CLASE BUSINESS!!!!!!!!!!!!!!

Yo no estoy acostumbrada a que me pasen estas cosas así que le pregunté varias veces si estaba segura, pero ella con una gran sonrisa señaló un asiento del tamaño del sofá de mi salón y se marchó tan contenta por el pasillo. Y allí me dejó, feliz como una perdiz, sin creérmelo aún demasiado y esperando en el fondo que alguien viniera y me dijera que todo aquello era una broma.
¡¡PERO NO!! No vino nadie, y por una vez, y sin que sirva de precedente, pude aceptar el nuevo asiento al no llevar en mi grupo a ningún vip vip vip que lo mereciera más que yo.
¡QUÉ DIFERENCIA CHICO! Ahora entiendo lo pesados que se ponen a veces mis clientes con el tema de los upgrades. No hay color. Viajar en business a NYC es un auténtico lujo. Las azafatas que normalmente son unas bordes se ponen a tus pies y te los besan sonrientes, la comida es fantástica, los asientos se convierten en cama y te dan masajitos... Lo malo es que una vez que lo pruebas es difícil aceptar un asiento en turista con el resto de los mortales. Mañana vuelo de vuelta para Madrid y ya estoy pensando en cómo puedo conseguir viajar en business otra vez............ Os contaré si se me ocurre alguna idea genial.

Mientras tanto sigo disfrutando de Nueva York. Esta ciudad me tiene enganchada y cada vez que vuelvo me gusta más y me siento un poquito más parte de ella. Me encanta llegar a ese punto en el que ya no necesito llevar un mapa para moverme tranquilamente por las calles; conocer las tiendas y los restaurantes donde transcurre la vida de los locales y dejar de ser una TURISTA para ser una NEW YORKER DE ACOGIDA. 

Anoche tuvimos el lujo de cenar a bordo de un barco de grandes ventanales que recorre el río Hudson y desde el que se tiene una increíble vista de la ciudad iluminada. Hasta ayer no me había dado cuenta de que, además de una ciudad viva, vanguardista, moderna, trendy y totalmente apasionante, Nueva York puede ser una ciudad de lo más romántica! No os imagináis lo que se siente cenando en un barco a la luz de las velas con música de jazz en directo, y tener todo el skyline de Nueva York delante de los ojos. Parecía como si la Estatua de la Libertad levantara anoche su antorcha solo para nosotros. Mirarla a los ojos desde cubierta mientras sonaba de fondo NEW YORK NEW YORK... Fue un momento único!

Hoy actualizo desde un lugar mítico: la recepción del hotel Waldorf Astoria. Es un hotel con solera por el que han pasado los grandes entre los grandes: actores, cantantes, reyes, princesas, mafiosos y millonetis varios (y ahora también... YO!!) En momentos como este, mientras suena el piano y la gente más chic de la ciudad se pasea a mi alrededor, me doy cuenta de que, en el fondo, me encanta mi trabajo...
Mañana ponemos el broche final al viaje con una misa gospel en Harlem.¡¡¡NO PUEDO ESPERAR!!!
Una vez más he sucumbido ante el hechizo de Nueva York....................!

1 comentarios:

María dijo...

Hola!!!
Que bien me lo paso leyendo tu blog!! a mí me encanta viajar y aunque solo puedo hacerlo 2 o 3 veces al año, sobretodo a EEUU que me tienen enamorada, disfruto mucho con todas tus experiencias.
Seguiré leyéndote cada día. Muchos saludos y encantada de saludarte!

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